XXII Edición
Curso 2025-2026
La parada que no era
Enrique García Pedrosa, 17 años
Colegio Mulhacén (Granada)
Una tarde quedé con un amigo en Maracena, un pueblo de Granada. Cuando empezó a hacerse tarde, decidí volver en autobús a mi casa. Estaba cansado porque llevaba varios días durmiendo poco, así que nada más sentarme apoyé la cabeza en la ventana y que quedé anestesiado.
Cuando me desperté, el conductor apagó las luces del autobús. Miré alrededor y me di cuenta de que estaba completamente solo. Habíamos llegado a la cochera después de acabar la línea. El conductor me miró y se rio.
–Bienvenido a la Tierra.
Me tocaba esperar la llegada del autobús de vuelta y no tenía ni idea de dónde me encontraba. Aquellas calles eran desconocidas para mí. Mientras intentaba orientarme, escuché unos pasos a mi espalda y me asusté. Al girarme, descubrí que era un hombre que había salido a pasear a un perro que enseguida comenzó a ladrarme.
Conseguí llegar a mi casa, aunque bastante más tarde de lo previsto. Cuando abrí la puerta me encontré a mis padres, preocupados porque creían que me había pasado algo malo. Hoy, cada vez que les digo que tengo que coger un autobús, me recuerdan aquella noche.
